Niños Salud Verano

Cuidado con el agua! ¿Existe el ahogamiento secundario?

Llegó el verano y con ello las ansias enormes de los peques de estar metidos cual patos todo el día en la piscina o en el mar. Diver!!! (aunque nuestra espalda no piense lo mismo o nuestros brazos nos agradezcan al verse fortalecidos de tanta upa o cargadilla en el agua 😉 )

Pero ojo!!! El verano y el agua traen también responsabilidades mayores a la hora de cuidar a los peques. Y por ello es necesario estar súper alertas a la hora de poner a los chicos al agua.

En los últimos años, casos de pequeños que lamentablemente fallecieron producto del ahogamiento han puesto en la mira un tema denominado como ‘ahogamiento seco’ o ‘ahogamiento secundario’.

¿Es posible sobrevivir a un episodio de ahogamiento y fallecer días después de forma inesperada?

Canales de noticias, blogs de bebés y maternidad, incluso de temas médicos que respaldan esta posibilidad se encuentran por montón. Muchos de ellos configuran el ahogamiento secundario como:

“Tanto ‘el ahogamiento seco’ como el ‘ahogamiento secundario’ se pueden producir por la inhalación de agua a través de las vías respiratorias. En los casos de ahogamiento seco, el líquido se aloja en las cuerdas vocales, causando un espasmo en las vías e impidiendo la respiración. En cambio, el ahogamiento tardío o secundario sucede cuando el agua entra directamente en los pulmones, donde se acumula generando dificultades respiratorias que pueden conducir a la muerte”. (El Confidencial)

Sin embargo, así como especialistas y otros no tan especialistas han dado su opinión apoyando el tema, tenemos también pediatras que  nos explican porqué el denominado “ahogamiento seco” o “ahogamiento secundario” no existe.

Jose Mª Lloreda, pediatra español explica el tema en su blog  “Mi reino por un caballo”:

“No hay ningún caso descrito en el mundo de un ahogamiento, que se recuperara sin síntomas, y falleciera posteriormente por ese motivo. Ninguno. Otra cosa es que se ponga eso por escrito en noticias, que es lo que ha pasado. Y las copias de unos sitios a otros, que se han difundido por todo el mundo.”

De igual modo, el pediatra Jesús Martínez, explicó en un artículo del diario español El País, lo siguiente:

“Tragar agua por una aguadilla o dos o doscientas, lleva a tener un empacho, probablemente una vomitona o una cagalera, pero nada más. El agua se ha ido al estómago y si puede digerirla pasará y si no, saldrá por algún lado, por arriba o por abajo”.

Entonces, podemos decir que el problema viene más que nada del agua que es aspirada y que va a los pulmones.

Cuando ello sucede, mecanismos de alerta como la tos se activan con la finalidad de sacar el agua que se fue por el camino errado. Es así que, mientras que el peque esté consciente y tosa y tosa hasta que finalmente se le pase, no habría porqué pensar que existe riesgo.  Sin tos ni signos que evidencien que aún queda agua (vómitos, dificultad respiratoria, comportamiento alterado) se considera que no hay ningún peligro de problemas respiratorios.

Caso de alerta total sería que el niño pierda el conocimiento y no pueda botar toda el agua que tiene en los pulmones, por lo cual debemos de inmediato tomar acciones que nos permitan lograr que la expulse y pueda recuperarse. Si logramos que expulse el agua, y se recupere, habrá que acudir al médico de todas maneras, pues obviamente la pérdida de conciencia lo amerita. Por ninguún motivo dejen de visitar a su médico en este caso, pues de ser necesario podría requerirse que quede en observación ya que si no expulsa toda el agua aspirada, incluso si en los pulmones queda poquísima agua, tendrá de todos modos problemas para respirar, y ello podría tener consecuencias fatales.

Aún con dudas? Aquí Jesús Martínez, lo resume claramente:

¿cuándo podemos decir que ya está recuperado y que el episodio no se complicará? Quizás la tos sea nuestro mejor aliado en este caso. Si el niño ahogado y recuperado sigue tosiendo o sigue mareado porque el oxígeno no le llega bien al cerebro y está confuso y adormilado quiere decir que todavía queda líquido en sus pulmones y no se le puede dar de alta en urgencias. Puede complicarse con el paso de las horas. Esa tos persistente horas después del susto, como de atragantado, nos debe hacer sospechar que algo no va bien, esa modorra y decaimiento excesivo no es un ahogamiento secundario, que ya sabemos que no existe, es ese ahogamiento primario que todavía no se ha resuelto del todo. Así que hasta que el niño no deje de toser y se encuentre normal y contento, con ganas de volver a jugar y trastear, no diremos que ya se ha acabado el accidente y en ese momento ya no hay posibilidad de vuelta atrás, ya se acabó. Puede volver a tener otro accidente en esa piscina o en esa playa si no aprendimos la lección, pero nada a consecuencia de ese susto del otro día.

Por ende:

  • Si bien el ahogamiento secundario no existe, ello no implica que complicaciones por un episodio de ahogamiento primario no puedan existir.
  • La tos es un signo de alerta en el caso de un ahogamiento, debe llamar nuestra atención y amerita la visita al médico.
  • Dificultad para respirar, cansancio extremo o inusual, vómitos, comportamientos extraños respecto a la actividad cerebral como, dificultad para pronunciar palabras, pérdida de memoria o falta de atención son también signos de alerta.

Si bien estos términos son cuestionables, una cosa es clara, debemos estar siempre alertas cuando del agua se trata. Como bien dice Lloreda, dejemos de asustar a los padres, pero como padres evitemos riesgos y disfrutemos del agua con seguridad.

Aquí algunos consejos:

  • No pierdas de vista a los niños en ningún momento cuando estén en la playa o las piscinas.
  • No permitas que corran alrededor de la piscina, podrían tropezar y caer al agua
  • A pesar de tener flotadores, no dejes a los niños solos en el agua o sin la supervisión de un adulto.
  • Evita dejar en el agua juguetes u objetos que puedan llamar la atención de los niños motivándolos a querer cogerlos.
  • Enséñales a nadar, sin embargo, no te confíes. A pesar que los niños sepan nadar a veces pueden cansarse, sufrir mareos o quedar enganchados con cualquier cosa en la piscina.
  • Tener en cuenta que el agua (no sólo en verano) es un elemento de riesgo para los niños. Los ahogamientos s pueden producir en cualquier sitio que haya agua: desde una piscina inflable, una tina, una bañera, un estanque…
  • Cubre las piscinas fuera de temporada.

Y sobretodo, pon en  modo “ON” tu instinto de protección. Pues te puede sorprender pero sólo 20 segundos son suficientes para la fatalidad.

A disfrutar del verano. Siempre alertas!

34 thoughts on “Cuidado con el agua! ¿Existe el ahogamiento secundario?

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